Parece que 2023 va a venir con buenas noticias para ahorradores e inversores en términos de beneficio. La subida de tipos de interés desde los bancos centrales está suponiendo un pequeño respiro a los que tienen algo de capital preparado para ser invertido frente a la falta de producto de los últimos años.

La rentabilidad de los fondos de inversión parece que será la tónica habitual en el momento en el que pequeños inversores pueden, de esta manera, entrar no solo a adquirir productos que de forma independiente resultaría complicado sino a productos financieros que están siendo de alta demanda por la rentabilidad que están teniendo en los últimos tiempos.

¿Cuál es la diferencia, para comprenderla, de depósitos o fondos?

En realidad, es que se habla de productos que, aunque pensados para inversores, tienen indicadores muy distintos entre sí.

Apostar por la inversión en depósito es como hacer, en realidad, un contrato crediticio con la entidad bancaria a la que le acabas prestando el capital a cambio de una rentabilidad que está pactada previamente. Es una forma de financiación interna que le beneficia al banco y que, históricamente, para el inversor clásico, funcionaba bien porque sabía qué esperar de ello cuando acabara el plazo del préstamo.

Un fondo de inversión, por el contrario, es el compendio de capital de pequeños inversores y que de esta forma pueden dar acceso a conseguir mejores beneficios con una cesta de productos de acuerdo con las necesidades de cada perfil de riesgo. De hecho, hablar de fondos es hacerlo también de distintos tipos, los más arriesgados, los conservadores, los garantizados o incluso los que compran deuda soberana. En este caso, la inversión se hace única al hacerse a través de un fondo pero el inversor es un grupo, no uno único.

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Una vez se tiene esto claro es el momento de fijarse en otras diferencias como la capacidad de liquidar el capital o incluso los plazos que conllevan unos y otros.

Por norma general, en el caso de fondos la liquidación se podría hacer prácticamente siempre, salvo contadas excepciones. Sin embargo, el plazo es algo más exigente en el caso de depósitos, que podrían penalizar si se sale antes de tiempo.

Muchos inversores, en este punto, hablan de garantías y seguridad. Sin duda, por norma general, los fondos son algo más volátiles que los depósitos, que suelen ser garantizados. Sin embargo, esto no significaría que todos los fondos conlleven riesgo siempre.

«La clave está en saber qué riesgo se puede correr en busca de mejor rentabilidad o qué garantía se necesita en un plazo. Solo de esta manera se puede plantear una opción u otra. Por suerte, hoy en día en ambos casos hay detrás una gestora de capitales capaz de sacar rentabilidad para conseguir los mejores resultados. En un entorno en el que los bancos centrales es probable que sigan subiendo los tipos de interés, es el momento de apostar por mover el ahorro para garantizar, al menos, salvar la inflación en cierta medida. Sino, se está perdiendo poder adquisitivo» explican desde el sector económico.