MADRID, 25 (SERVIMEDIA)

La compañía Kiwoko, especializada en la comercialización de productos para el cuidado animal, enumeró las recomendaciones a tener en cuenta para escoger la mejor cama para perros y gatos en invierno porque al igual que los humanos, las mascotas también son susceptibles a los cambios de temperatura a la hora de dormir.

Tal y como aseguró la directora técnica veterinaria de Kivet, la red de centros veterinarios de Kiwoko, Ana Ramírez, «tanto perros como gatos requieren camas distintas de acuerdo con su propia naturaleza y fisionomía». «En efecto, hay factores que se deben tener en cuenta como el grosor y la longitud del pelo, la edad, el peso y la salud de los animales. En paralelo, es importante estar atento a cualquier señal que indique incomodidad de las mascotas en sus camas», comentó.

Para empezar, se debe tener en cuenta que al igual que los humanos pasan de dormir en verano prácticamente con nada encima al nórdico cuando hace más frío, con las mascotas ocurre lo mismo. En la mayoría de los casos lo primordial es pasar de una cama de verano, que suelen estar hechas de materiales frescos y resistentes al agua, a camas más abrigadas que den calor.

Las mascotas que tienen abundante pelaje no van a requerir tanto cobijo como una con menos pelo, así que las características de las camas pueden variar; para una mascota con poco pelaje, por ejemplo, una cama con bastante fibra acolchada y material que aumente y mantenga la temperatura cálida de las mascotas es ideal.

También se debe valorar el tamaño. Un perro o gato grande suele tener mayores reservas de grasa que le aíslan del frío, caso contrario con los más pequeños y cachorros. Además, de que en función de lo largo que sea, las camas también deben ser de determinada longitud. En invierno, por lo general, las camas deben ser más cubiertas por lo que son algo más grandes de lo normal para que mantengan la temperatura corporal normal de las mascotas.

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Por otro lado, las mascotas jóvenes suelen tener menos complicaciones de salud que los mayores, y cuando se conoce una condición puntual de salud del animal como alguna alergia a un material, se debe valorar. Eso sin contar con algunas complicaciones de salud que suelen ser más recurrentes en el invierno, como las gripes o catarros, donde el animal debe tener una cama constantemente higienizada y abrigada.

Además, es importante, aunque pueda parecer una obviedad, una cama para perros y gatos que duermen en una casa interior, a una exterior o con determinadas características puntuales.

En esta época de frío, los pisos interiores suelen estar mejores resguardados de las bajas temperaturas, con lo cual, la cama se puede adaptar a una de condiciones standard. En el caso de los pisos exteriores, el frío suele ser más constante, por tanto, las camas de los peludos deben abrigarlos mejor. También es importante tener en cuenta las características técnicas de cada hogar; un piso con calefacción central o eléctrica, a uno que no la tenga. Y, por último, tener presente la zona en la que se les pone su cama de invierno, nunca al lado de una fuente de calor directa como calentadores o estufas.