BILBAO, 09 (SERVIMEDIA)

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, instó este lunes a la Comisión Europea a «dejar que sea la tecnología y no la ideología la que determine los combustibles que tienen que dominar la descarbonización del futuro», y avisó a Bruselas de que perderá la carrera tecnológica «por culpa de la cerrazón ideológica».

Así lo afirmó durante la inauguración del primer electrolizador de Repsol en Muskiz (Vizcaya), donde concluyó su discurso con una reflexión sobre «la partida global» que se juega en estos momentos a nivel económico y que, según su exposición, se diputa entre Europa y Estados Unidos.

Imaz subrayó que «prácticamente un 50% o un 60%» de la economía mundial no podrá electrificarse en los próximos 30 años, entre ellos, sectores como el aéreo o el marítimo, que han dado ya sus primeros pasos hacia la descarbonización, así como el transporte pesado, el papel o el químico. Ante esta coyuntura, expuso que la descarbonización tendrá que hacerse forma progresiva y defendió que los combustibles líquidos tendrán que ayudar a llevar el cabo el proceso.

En este contexto en el que las empresas deben «decidir dónde van a invertir ingentes cantidades de dinero» para crear estos combustibles, señaló que hay dos modelos. Por un lado, el de los Estados Unidos, «que está apostando por la neutralidad tecnológica, es decir, que todas las tecnologías sean posibles»; y por otrom el de Europa, que está «en la prohibición y en la restricción».

Ante estas dos realidades, explicó que, si se prohíben los motores de combustión a partir de 2035, la producción de combustibles renovables y las inversiones asociadas a ella se irán «fundamentalmente» a Estados Unidos, perdiendo así Europa «la carrera tecnológica».

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«Vamos a perder una carrera tecnológica por culpa de la cerrazón ideológica que tiene restringir las tecnologías que nos tienen que ayudar a descarbonizar», arrancó Imaz. «Todo un sector tecnológico industrial se va a crear en los próximos años […] y tenemos talento y tecnología. Pero espero también que en Europa tengamos la apertura ideológica para apostar por la neutralidad tecnológica y dejar que sea la tecnología y no la ideología la que determine los combustibles que tienen que dominar la descarbonización del futuro», concluyó.

Así las cosas, pidió seguir la apuesta de Estados Unidos y confeccionar una legislación «previsible» para que las empresas sepan las «reglas del juego» dentro de un marco de estabilidad, que es el mecanismo «que atrae inversión».