MADRID, 08 (SERVIMEDIA)

La Federación de Consumidores y Usuarios CECU reivindicó este miércoles el «papel» del feminismo de cara a la «creación» de «nuevos» modelos de consumo «más justos y sostenibles para todas las personas».

Así lo defendió en un comunicado emitido coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y en el que urgió a «transformar» los modelos actuales de consumo, «poniendo en valor las aportaciones del feminismo y el trabajo invisibilizado de las mujeres», que juzgó «imprescindible para el funcionamiento de la economía global».

Tras puntualizar que el género es «uno de los principales factores de vulnerabilidad social» y que la «feminización de la vulnerabilidad y de la pobreza» repercute «directamente» en la «diferencia» en el acceso de hombres y mujeres a recursos y bienes básicos y a sus derechos como consumidores, la federación denunció que el actual modelo de producción, distribución y consumo «se sostiene a costa del trabajo precarizado de las mujeres, en condiciones que vulneran incluso sus derechos humanos».

En este punto, criticó la «explotación laboral y sexual» de las temporeras de la fresa en Huelva, en su mayoría mujeres marroquíes en situación irregular y, por lo tanto, a su juicio, «especialmente vulnerables», pese a que su trabajo «asegura el consumo del producto en los hogares de dentro y fuera de nuestro país».

Por todo ello, abogó por un modelo de consumo que pase por el «reconocimiento del papel imprescindible de las mujeres» en el mismo, a través de su trabajo «invisibilizado y precarizado».

MARKETING SEXISTA

En paralelo, hizo hincapié en los «sesgos de género» que todavía persisten en la publicidad y el marketing y que, a su entender, «conducen a la feminización» de ciertos sectores del consumo y «fomentan el sobreconsumo de las mujeres», como los de la moda o los productos cosméticos.

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Junto a ello, defendió que el mercado de la alimentación ha creado también «toda una gama de productos dirigidos a mujeres» a través del «estereotípico» color rosa y de etiquetas como «light», «bajo en calorías» o «vientre plano», que, según su criterio, «no resultan necesariamente más saludables, pero sí mucho más caros» y que, además, «reclaman la atención de las mujeres, fomentando su preocupación por adelgazar o imitar un modelo de cuerpo impuesto».

Además, alertó del «fomento de un consumo sexista» que es posible encontrar en los catálogos de juguetes, que, según CECU, en línea con lo defendido por el Ministerio de Consumo, reflejan la «diferencia de estímulos» que reciben niños y niñas y «contribuye de manera directa a la conformación de sus expectativas y ambiciones, sobre todo en el ámbito laboral».

«En estos mensajes estereotipados está la base de la feminización de determinadas profesiones y de la brecha salarial. Por ello es importante que desde las instituciones y organizaciones de consumo trabajemos para limitar ese marketing sexista», sentenció la organización, convencida de que la Guía para la elección de juguetes sin estereotipos sexistas del departamento de Alberto Garzón «es una buena práctica en este sentido».

Por último, rechazó las prácticas del llamado ‘feminist washing’ o ‘lavado feminista’, mediante el que las empresas «fingen asumir un compromiso con la igualdad para lavar su imagen externa, pero sin revisar ni transformar verdaderamente el impacto de género de sus actividades», convencida de que los avances feministas «son aprovechados por muchas empresas como reclamo de consumo», por lo que les exigió una «mayor responsabilidad, real y efectiva, con la igualdad de género».