MADRID, 27 (SERVIMEDIA)

Investigadores del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) y de la Universitat Rovira i Virgili (URV) están desarrollando un biosensor conectado al móvil que permitirá detectar toxinas en el pescado y marisco vinculadas a intoxicaciones alimentarias.

A través del proyecto Cellectra, los investigadores están desarrollando nuevas herramientas biotecnológicas para detectar toxinas en productos del mar. El objetivo es crear metodologías fiables y sensibles para detectar ciguatoxinas y tetrodotoxinas en pescado y marisco, dos toxinas típicas de lugares tropicales que han ido extendiéndose a aguas templadas del Atlántico y del Mediterráneo, posiblemente por influencia del cambio climático.

A su vez, a consecuencia de la globalización del comercio, en el mercado existen especies de pescado y marisco de fuera del Mediterráneo, lo que favorece el incremento de las intoxicaciones alimentarias.

La investigadora del programa Aguas marinas y continentales del IRTA y coordinadora del proyecto, Mònica Campàs, afirmó que frente al aumento de intoxicaciones es necesario un sistema «rápido, sensible, eficiente y, sobre todo, portátil», ya que debe ser fácil de utilizar por parte de productores, puntos de distribución de pescado, supermercados y agencias de seguridad alimentaria.

PROYECTO CELLECTRA

El proyecto, en el primer año, ha logrado inmovilizar células sobre unos electrodos, que son los que darán la respuesta del análisis de las muestras tóxicas. También han obtenido receptores a partir de células neuronales de mamíferos, y en el laboratorio han producido aptámeros que reconocen la tetrodotoxina.

Por último, se han sintetizado ciclodextrinas, unos compuestos basados en azúcares que son capaces de capturar ciguatoxinas de las muestras y concentrarlas para que sea más fácil detectarlas.

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